«La Sombra”: Nuestra bomba de tiempo psíquica

El hombre de hoy tiene miedo, está temblando como un mediocre. No va con paso firme, sino que antes de poner el pie tantea a ver si el suelo no se hunde. Ha perdido por completo la emoción de la aventura. Encadenó al héroe que cada uno lleva dentro. Ya no se atreve a ser el gigante que es y se vuelve despreciable encogiéndose para no exponerse. Vivimos tiempos menguados de burócratas, aceptando con una bucólica sonrisa el trabajo mercenario. ¡Triste edad la que no se inflama con el viento de lo heroico! ¿Dónde quedó la gloria de vivir siempre cara al viento, peligrosamente? Hoy ya es una humanidad degradada que resbala en plena decadencia senil, habiendo perdido la ambición de tomar el Cielo por asalto.

Y cuando buscamos culpables de todas nuestras mediocridades y cobardías cotidianas, siempre los buscamos fuera de nosotros. Entonces es la brujería del vecino, los Illuminati, la corrupción del gobierno de turno, el jefe, la esposa o el esposo.

Y perdemos de vista a La Sombra.

Si alguna vez se aplica un excesivamente exigente rasero a los aportes de la Parapsicología y el Control Mental así como la Autodefensa Psíquica y la Energotonía (1) al surgimiento del Hombre Nuevo —de cara a un contexto evolutivo dentro del Tercer
Milenio— quizás pocas cosas sobrevivan. Pero una de ellas será, sin duda, ese concepto surgido de la psicología jungiana y explorado pragmáticamente por estas disciplinas y que llamamos La Sombra.

¿Pero qué es La Sombra? Nada más —pero también, nada menos— que el conjunto de los elementos autosaboteantes, autoboicoteantes, autodestructivos de nuestra propia personalidad. Todos esos elementos de nuestra vida psíquica especialmente inconsciente que tienden a la destrucción, la inercia, el facilismo, la negatividad, la disipación, lo entrópico y thanático (2) que aglutinados como un parásito dentro de nuestra esfera mental condicionan y sabotean nuestra vida cotidiana.

Desde casi siempre se sabe de la existencia de mecanismos de autoconservación, de supervivencia, en el psiquismo. Pero debió esperarse hasta mediados de los años ’60 para que el psiquiatra Karl Menninger definiera la existencia de mecanismos de autodestrucción: así como en nuestro inconsciente duermen reservas energéticas que se disparan ante situaciones de riesgo o límite permitiendo al individuo no sólo reaccionar positivamente con recursos que ignoraba que tenía, también duerme una verdadera “bomba de tiempo mental”: un conjunto de “engramas” (3) que, disparados con nuestro desconocimiento —y seguramente en absoluta oposición a lo que concientemente creemos que deseamos y buscamos— nos precipitan al fracaso. Los “actos fallidos” son un claro ejemplo. En el momento del clímax amoroso, aun cuando estamos convencidos de amar a la persona que está entre nuestros brazos, se nos escapa el nombre de otra persona. Ni nosotros mismos entendemos qué nos pasó; pensamos en él o ella como parte del pasado y sabemos que no existe el menor eco emocional ante su recuerdo… pero vayan a convencer de ello a la pareja todavía decepcionada por nuestro exabrupto. O estamos esperando ansiosos la entrevista laboral que tenemos mañana por la mañana en la que puede decidirse nuestro futuro… y nos quedamos dormidos. Ya hemos analizado en el ensayo “El conocimiento del verdadero Yo” (4) que generalmente esto se debe al conflicto entre los múltiples “yoes” que, por “agregación”, conforman lo que ilusoriamente tomamos por “el Yo”. Profundizando el análisis hecho en esa ocasión, debemos advertir que la “rotación” de yoes no es azarosa: es la pugna entre la parte luminosa y la oscura de nuestro inconsciente, el conflicto entre el Yin y el Yang, entre el Héroe y la Sombra lo que determina cuál “yo subordinado” se pone en determinado momento al mando. Y como en toda guerra, hay batallas ganadas y perdidas. Sí, La Sombra, que se construye con vivencias tristes sí, pero también con la calidad del aprendizaje cotidiano (5) tiene más influencia que el Héroe (6), entonces ella ganará la batalla. Y seremos unos eternos fracasados, mediocres, resentidos. Un suicida es, por tanto, un individuo en el cual La Sombra se ha realizado plenamente, pero no perdamos de vista que todos y cada uno de nosotros estamos luchando, conciente o inconscientemente, diariamente con ella. Y es un enemigo tan hábil, que se encarga de dirigir nuestra atención siempre hacia el “afuera”, a la búsqueda “allá” de enemigos. Que los habrá, qué duda cabe, pero sin olvidar que el peor está “aquí dentro”. Cuando un individuo hace un intento para ver a su Sombra, se da cuenta (y a veces se avergüenza) de cualidades e impulsos que niega en sí mismo, pero que puede ver claramente en otras personas, cosas tales como egoísmo, pereza mental y sensiblería; fantasías, planes e intrigas irreales; negligencia y cobardía; apetito desordenado de dinero y posesiones… La Sombra, además de este tipo de omisiones presenta también una faceta que se manifiesta en actos reflejos impulsivos: antes de que se tenga tiempo de pensarlo, el comentario avieso estalla, surge el plan, se realiza la decisión errónea, y nos enfrentamos con resultados que jamás pretendimos o deseamos conscientemente.

La Sombra impulsa al ser humano al contagio colectivo, a la psicología de masas y a las actuaciones del hombre-masa. Cuando un hombre está solo, por ejemplo, se siente relativamente bien (7); pero tan pronto como “los otros” hacen cosas oscuras, primitivas, comienza a temer que si no se une a ellos le considerarán tonto. Así es que deja paso a impulsos que, realmente, no le pertenecen. Es particularmente en contacto con la gente del mismo sexo cuando una persona se tambalea entre su propia Sombra y la de los demás. Aunque si vemos la sombra en una persona del sexo opuesto, generalmente nos molesta mucho menos y estamos más dispuestos a perdonar. Esta es la raíz de la aversión que, por ejemplo en los hombres, provoca generalmente una escena de homosexualidad pero le excita una de lesbianismo.

La Sombra es también la causante de muchísimos conflictos políticos, sociales y religiosos; la agitación política por ejemplo, está llena de proyecciones de la Sombra en el enemigo o el traidor. La agitación política en todos los países está llena de proyecciones, en gran parte parecidas a los cotilleos de vecindad entre grupos pequeños e individuos. Las proyecciones de todo tipo oscurecen nuestra visión respecto al prójimo, destruyen su objetividad, y de ese modo destruyen también toda posibilidad de auténticas relaciones humanas.

La Sombra personifica al inconsciente personal pero también es una componente arquetípica ya que todos los seres humanos portan consigo una Sombra, un “aspecto sombrío” que actúa mediante la proyección de contenidos del inconsciente personal. Estas proyecciones conforman un comportamiento arquetípico que configura a la Sombra como un fenómeno colectivo. Además la Sombra, como arquetipo, se encuentra vinculada al mal; por ello, el aspecto colectivo de la Sombra ha sido personificado en las figuras de los demonios, brujas y brujos, Satán, Mefistófeles, cábiros, faunos, etc.

No podemos eliminar a La Sombra. Debemos comenzar por aceptarla (8) y vigilarla, siempre. El estado de mente “Ku”, al que nos referimos en nuestros cursos avanzados, el estado de la mente vacía pero alerta, tiene como objeto precisamente eso: vigilar, relajada pero expectante, a La Sombra. La Sombra busca atacar siempre desde la sorpresa, y si se sabe observada se retirará a un rincón donde esperará, agazapada, otra oportunidad. Si nuestra vigilancia es permanente (9) ella, simplemente, esperará. Pero no jaqueará el aquí y ahora de nuestra volición. Por ello, la integración de La Sombra es un auténtico conflicto moral pues la confrontación con La Sombra supone tener “conciencia crítica despiadada del propio ser”. La integración de La Sombra supone, tal y como nos dice el simbólogo junguiano Juan García Font (10) un “no tomarse demasiado en serio”, lo que está unido al humor para consigo mismo. Hay que burlarse un poco de uno mismo y de lo que uno considera importante, pero ¡cuidado…! no hay que desvalorarse: “Podemos estar hablando de cosas muy serias, pero estando al mismo tiempo en una actitud humorística. En la medida en que se establece un diálogo con La Sombra se establece un primer grado de integración. Lo cual se traduce inmediatamente en el lenguaje. Hay un lenguaje de La Sombra: el de la inspiración. Nosotros utilizamos en la comunicación una sintaxis convencional, social; mas sucede entonces que esta ordenación del discurso ahoga La Sombra. Y como La Sombra es el ser travieso, el ser que goza con el equívoco, en un momento dado rompe la estructura establecida. Así, el poeta, al ser un distorsionador del lenguaje, destroza significados para alcanzar un superior sentido y esto le permite dialogar con La Sombra. Un ejemplo sencillo de este lenguaje de La Sombra sería el siguiente: todos hemos oído ese refrán que dice “Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”. Pues bien, La Sombra diría algo así: “Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se llena”. Este humor que abre ventanas a la inspiración es una forma de integrar a la Sombra. Y de esta manera se vitaliza; el espíritu penetra en la palabra. Por ello, en la medida en que La Sombra integrada (es decir, transmutada) penetra en el discurso y la activa, la carga de energía, y se produce un paso en la integración.

Cuando debemos enfrentarnos con nuestros problemas, nos resistimos instintivamente a seguir el camino que nos conduce a la oscuridad y las tinieblas. Deseamos oír sólo de resultados inequívocos, y nos olvidamos completamente de que dichos resultados sólo pueden lograrse cuando nos hemos aventurado y hemos regresado de las tinieblas. Pero para penetrar en la oscuridad debemos invocar todos los poderes de “iluminación” que nuestra conciencia pueda ofrecer. Llenar la mente consciente con concepciones ideales es una característica de la Teosofía occidental, pero no es la confrontación con La Sombra y el mundo de la oscuridad. Uno no llega a la “iluminación” imaginando figuras de luz, sino haciendo conciente la oscuridad. Ser imparcial con uno mismo es verse tal cual es, y desde allí integrar a La Sombra.

Referencias:

1. Comprender el concepto de La Sombra es inexcusable tanto para el progreso espiritual como el material, la protección psíquica de ataques de terceros y la búsqueda de conocimiento —especialmente en terrenos alternativos— por lo que el artículo aquí presentado es materia obligatoria en nuestros cursos avanzados de todo tenor.

2. Un hipotético futuro Paquete de Memoria Thanático (para los noveles, profundizar el concepto en numerosos artículos de AFR— comienza a gestarse, a incubarse, en La Sombra.

3. Estructura psíquica autónoma y autorreferencial.

4. El conocimiento del verdadero Yo”, publicado originalmente en Al Filo de la Realidad N° 77.

5. Porque el verdadero problema en la vida no es sufrir: sino sufrir y no haber aprendido nada de ello.

6. En un sentido simplista, la parte “positiva”, a la que nos remitiremos en otra ocasión.

7. “Desafortunadamente, no cabe duda, de que el hombre es, menos bueno de lo que él se imagina que es, o de lo que quiere ser. Todo el mundo carga consigo una Sombra, y mientras menos incorporada esté en la vida consciente del individuo, es más densa y negra. Si una inferioridad es consciente, siempre habrá una oportunidad de corregirla. Además, está constantemente en contacto con otros intereses, por lo que está sujeta continuamente a cambio y modificación. Pero si se haya reprimida y aislada de la conciencia nunca se corregirá.» Carl Jung, «Psicología y Religión» (1938). En CW 11: Psicología y Religión: Este y Oeste p.131.

8. Porque si hay una Sombra, es porque en algún lugar hay una Luz que la produce.

9. Lo que no significa una actitud de paranoia persecutoria, sino la autoobservación constante, la búsqueda de “verse desde afuera” y ser imparcial con uno mismo.

10. En conversación privada con el erudito Ángel Almazán.

11. A partir de aquí es evidente la relación de este concepto con las disciplinas que manejamos. Respecto de la Autodefensa Psíquica, la Sombra es el “aliado interior”, el Judas, quien desde el interior de la fortaleza abre las puertas al enemigo. Respecto de la Energotonía, es el sabotaje permanente desde el “yo mismo” a los intentos por transformar los deseos en Voluntad, condición sine qua non para el crecimiento material.

(Publicado originalmente en la revista gratuita por email «Al Filo de la Realidad» Nº 127)

28 comentarios de “«La Sombra”: Nuestra bomba de tiempo psíquica

  1. patymontevideo dice:

    Si, se necesita luchar constantemente con la Sombra.
    Otro trabajo que es constante es el de discriminar entre los que fomentan el aprendizaje de la Sombra en cada uno de nosotros, con propósitos de enseñanza; y los que la fomentan con propósitos personales.
    Tú, que conoces del tema de la Sombra, me gustaría que escribieras un artículo acerca de esto.
    Un abrazo.

  2. GUSTAVO dice:

    Excelente!. Ahora bien, pienso que papel preponderante presentan las religiones en todo esto de la Sombra. En especial las occidentales, y más aún la católica. A mi entender es como la imposición a la adoración de las sombras. Cuanto más prevalece la Sombra más débil es una persona, por consecuencia más dominable. Como premisa tratan de que poner en un rincón al héroe y si es posible eliminarlo. Si cada ser humano es conciente de esto podrá enaltecerse, valorarse y ser libre en pensamiento, lo cual llevaría al equilibrio de las cosas y apartarse así de la mala muerte.
    Un abrazo

    • Gustavo Fernández dice:

      Ajá. Recordá aquella «Ley de Fernández»: «todo estructura religiosa o seudo religiosa necesitada de recursos materiales crece de manera inversamente proporcional al buen uso que del raciocinio hacen sus feligrese»
      Abrazo, tocayo!

  3. vivianne de chile dice:

    Gustavo: como siempre excelente artìculo, muy claro y fàcil de comprender, al alcance de todos, a pesar de ser un tema complejo.
    Felicitaciones. Bendiciones para tì. Vivianne

    • Gustavo Fernández dice:

      Siendo muy simplista, diría que la Sombra es una función del Ego. En la moderna literatura espiritualista, se le da insistentemente un rol negativo al Ego, que es quizás lo que pueda llevar a confundirlo con aquella. Pero, en puridad, el Ego, el Yo es la forma de actuar homeostásicamente entre el Ello y el Superyo.
      Saludos cordiales

  4. RODRIGO dice:

    La Sombra…., ciertamente somos seres lunares, lo que significa que nos valemos de una luz que no nos pertenece para vernos, al igual que nuestro satélite, que refleja la luz del sol. La luna está en nuestra psiquis, y encontramos una parte que es visible y otra invisible, ciertamente es allí donde se alojan nuestros más oscuros, densos y perversos agragados psíquicos o «yoes», cuya pugana y lucha se nos hace presente en todos los actos de nuestra existencia y en las relaciones que tenemos con nuestros semejantes. Sin embargo, el proceso de auto-observarnos nos permite ver en los demás lo que tenemos en nuestro interior, es decir, cuando vemos en otros comportamientos, actos o forma de ser que son molestas y/o agradables, pues son el reflejo de nuestra propia psiquis, es ahí donde debemos centrar nuestra observación para descubrir al enemigo interior que tenemos, es ahí cómo podemos visualizarlo, estudiarlo y comprenderlo, ya que con este último proceso podemos llegar a su eliminación y con ellos libramos la parte de conciencia, de luz, que nos tenía poseída.
    Ciertamente el estado de alerta continua es lo que nos va a permitir lograr el tan anhelado despertar de la conciencia, nos va a permitir hacernos dueños de sí mismo y no continuar cual hoja que lleva el viento a su antojo y capricho.
    Una clave para esto es la «Clave de Sol»…, Sujeto, Objeto y Lugar: Sujeto: Quién soy……, Objeto: Porqué estoy en este lugar, para qué….., Lugar: Dónde me encuentro, qué estoy haciendo. En la medida que este ejercicio se haga continuamente, impedirá que nos identifiquemos con las personas, los sucesos y el medio, dejaremos de ser «masa» y pasaremos a ser individuos concientes y dueños de nuestra vida, tomaremos las riendas de nuestra causa.
    Objetívamente e indubitablemente todo está en nuestro interior, no busquemos afuera, sino dentro de nosotros mismos.

  5. moraima dice:

    «Nunca mas volvere a destruir la tierra por causa del hombre , porque las trazas del corazon humano son malas desde su niñez» O sea que desde siempre yahve reconoce la maldad en el corazon del hombre, la sombra existe en nuestro corazon desde siempre.

  6. Daniel dice:

    Excelente artículo, perfectamente documentado y con gran conocimiento del tema.En resúmen la sombra es nuestro «lado oscuro de la fuerza» como dirían en la guerra de las calaxias.
    FELICIDADES

  7. Edgar Russi dice:

    La Sombra causa de conflictos politicos.
    Don Gustavo, cordial saludo desde Bogotá y tengo una pregunta:
    El presidente Uribe acusa a Venezuela de dar cobijo a los guerrilleros de las FARC. El presidente Chavez niega tales acusaciones y que de seguir con tales insinuaciones el nuevo presidente electo de Colombia Manuel Santos, rompera relaciones con Colombia. En medio estan medio millon de empleos perdidos, cinco millones de personas afectadas que viven en las fronteras. Se convoca a la OEA para presentarles las pruebas y que medie en el conflicto.
    Aparentemente La Sombra serian las FARC y el gobierno de Chavez. ¿o cual seria La Sombra?. Como no ver en las FARC y el gobierno de Chavez a La Sombra..??, cual seria el papel de la OEA para derrotar a La Sombra…o mejor para dialogar e integrar a La Sombra?

    • Gustavo Fernández dice:

      Hola Edgar, desconozco el profundiad la situación colombiana y no me gusta hablar de lo que no conozco (empero, tengo intención de viajar próximamente allá). Pero estaría tentado a señalar que si la Sombra está en la naturaleza humana, este «gran juego» (al decir de Kipling) es sólo una puja de los claroscuros personales.
      Un abrazo

  8. Jahkovo dice:

    Execelente descripción sobre esa energía mal intencionada que controla al Ser. Estoy de acuerdo y simpatizo del todo con los falsos YO, que dan de comer a la Sombra! un abrazo desde México d.f.

  9. Pingback: Autodefensa Psíquica II: La Sombra y el Karma (podcast) « Al Filo de la Realidad

  10. Leonardo Guazzo dice:

    Excelente punto de vista Gustavo, la verdad que es esclarecedor sobre algunas formas de pensamiento que inconcientemente atornillamos en nuestra mente y quedan como «natas».
    Un aporte más a afinar la mente a lo positivo.
    Te sigo siempre y te felicito amigo.
    Abrazo grande, Leonardo.

  11. Rodrigo dice:

    Creo que es fundamental el comprender y afrontar a La Sombra, ya que nos ayuda a comprendernos más a nosotros mismos. Viéndolo desde una óptica religiosa, pareciera que La Sombra viniera a ser, ni más ni menos, que el tan temido Diablo cristiano. Y según tengo entendido, y adentrandome más en lo esotérico y ocultista, que existen ciertas ramas esotéricas que se autodenominan luciferinas, luciferistas o luciferianas(que no satanistas)cuya filosofía de la interrelación Luz/Sombra no parece ser muy diferente a lo que has tratado aquí, según mi humilde opinión. Se me viene a la cabeza el famoso Aleister Crowley y su Thelema, cuya doctrina, si bien perteneciente al ámbito de la magia o «expansión de la conciencia» su filosofía parece aguardar una íntima conexión con el concepto psicológico de La Sombra. No se si opinas lo mismo.

    Muy buen aporte Gustavo, hace poco que descubrí este sitio web y desde entonces lo sigo atentamente. Un abrazo.

  12. Ana Maria dice:

    Nunca luches contra nada (sombra), confrontala, comprende donde se origina, trabajala, busca la polaridad opuesta y encuentra el equilibrio. O sea, hazte amigo de tu sombra. Sino siempre va a estar ahi, persiguiendonos como «sombra», je.

  13. jaime alejandro dice:

    la unica forma de enfrentar el llamado mal es asumiendolo, asumiendo la sombra, no peleando con ella, negandola, solo se puede pasar atravez de ella, sintiendo, llenando desde dentro , y asi transformando desde la comprension sin evasion ni culpa

  14. Pingback: Abrazar “la sombra” | Mi Esquina "Iluminada"

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