Carta abierta a mis lectores

Queridos Hermanos y Hermanas:

También Queridos Lectores todos (ya que estas líneas van dirigidas tanto a los círculos “internos” de Logia como a los espacios públicos que comparto:

Durante un par de meses me dediqué a observar las reacciones, interacciones y participaciones de ustedes en este espacio y -por extensión- en los ámbitos espirituales de participación de la Orden Pitagórica, los grupos de discípulos en Toltequidad y los alumnos de numerosos cursos nuestros. Sin ánimo de arrogarme virtudes de prejuicio que (como tal) es tanto un juicio anticipado como una proyección del propio Ego -de lo que nadie, ni un servidor es ajeno, ya que no hay expresión más cabal de Ego que la de aquél que afirme sentirse libre del mismo- ocurrió sin sorprenderme que ocho o nueve HH.: comprometieron una acción sostenida y exigente en demanda de más Conocimiento, un número mayor -pero cuantificable- de HH.: agradecieron, uno aun más grande señalaron su presencia mediante el impersonal pero estadísticamente evidente click en unos «me gusta» por aquí o un «me encanta» por allá y el resto, anónimo, leyeron como único acompañamiento. Y algunos que, claro, a volver yo sobre esos tópicos me acotan un: “¡justamente estaba pensando en ello” o “venía pensando en escribirte para preguntarte”.

Y está bien que así sea, pues está bien para cada quien lo que para cada quien esté bien. En mi caso, esto ratifica las consideraciones que hice cuando abrí este espacio, en el sentido que me hacía cargo de llegado el tiempo de abrir el Conocimiento y que cada uno, cada una, se haga responsable de lo que toma, lo que aplica y lo que sostiene. En mi caso personal, particular, de lo que me hice y seguiré haciendo cargo es seguir compartiendo Enseñanzas. Pero desprovisto, desposeído y liberado del pesado ropaje de organizaciones y marcos institucionales.

Lo que estoy diciendo, e insistiré claramente para que no se me pueda mal interpretar, es que me siento liberado de Órdenes, Sociedades, Asociaciones y otras instituciones. Si en el mundo exotérico de “allá afuera” en el papel y a efectos burocráticos deben sostenerse la cáscara formal de algunas agrupaciones, lo consentiré en tanto su “alimentación” no se transforme en un fin en sí mismo. Pero desde una mirada profundamente esotérica, no diré que “no tiene sentido”, pues esa sería la mirada de un Ego, el mío; sólo diré que no será más mi Camino.

En consecuencia, me resulta indiferente –en el más estricto sentido de la palabra: no hace diferencia- si ustedes quieren sentirse “parte” de una Orden, ésta en la que he iniciado a muchos por ejemplo, la Hermética y Pitagórica. A mí me basta con sentirme parte del Conocimiento. Y esto no significa despreciar las herramientas esotéricas: rituales De Paso, de Tenida, de Apertura, de Fechas Espirituales seguirán siendo eficientes y por consecuencia las seguiré compartiendo, porque, precisamente, son herramientas útiles. Yo me valgo de mi automóvil o mi computadora: pero no les entronizo en un altar ni les rindo devoción.

Es el ego, no el espíritu, quien necesita “instituciones”. Sentirse parte de un “esprit de corps”, ser parte de algo, sentido de pertenencia. Y en este Sistema, la Verdad, para muchos, parece estar del lado de quien más gente reúne. Lo preguntan a diario: “¿cuánta gente integra tu asociación?”, “¿cuántos seguidores tienen?”, “¿cuántas filiales –o Logias, o lo que fuera- tienen en otros países?”.

Una vez más: allí hablan los Egos, no los espíritus. Y en la búsqueda de la Verdad, quedamos atrapados en la ilusión de los sentidos y de las percepciones densas.

No necesitamos organizaciones en la Búsqueda del Conocimiento, porque las asociaciones, en el proceso de crecer (mintiéndose al convencerse que “crecer” es parte de “difundir la Verdad” o “fortalecer el Camino de sus seguidores”) terminan dedicando más esfuerzo y tiempo –y en consecuencia, energías- a los aspectos mundanos que a los espirituales. Y entonces, si ése es el Camino que toma una Orden, ¿en qué se diferencia de aquellos grupos de los que, precisamente, eligió diferenciarse en un comienzo?.

Sé que muchos de ustedes se sentirán decepcionados. Quizás querían tener una insignia, un botón de solapa, un certificado más colgado en la pared, como aquellos masones que pegan calcomanías en sus autos diciendo “yo soy masón”, no porque esté “mal” hacerlo, sino porque la evidencia egoica de esas nimias acciones ensombrece toda pretendida búsqueda espiritual.

Por todo ello, seguiré, más libre que nunca –y miren que lo estaba bastante- entregando, hasta que se agote (las Enseñanzas que humildemente pueda compartir o mi simple vida) lo que tenga para dar. Esta mañana he enviado algunos mails a colegas, instituciones a las que pertenezco, otros MM.: de O.: desligándome de toda pertenencia corporativa. Mis cursos seguirán teniendo el membrete de “Centro de Armonización Integral” porque algunos de ustedes (especialmente quienes comienzan a caminar sus primeros pasitos) “necesitan” la “marca” a la que se entregan más seguros que a los contenidos. “Casa del Cóndor” será simplemente una “casa” es decir, un lugar. El “Instituto Planificador de Encuentros Cercanos” seguirá siendo un grupo de amigos apasionados por la Ufología y yo (que respiraré relajado de poder, en futuras entrevistas, ser referido como “ex Director de…”) ya no tendré que preocuparme por el “legado” institucional –por mínimo que fuere- de esos grupos, ni ocupar tiempo que quiero destinar a mejores cosas a pensar en sucesores ni formar “cuadros docentes”.

Por supuesto, decenas, centenares de personas no leerán estas líneas hasta el final porque no hay fotos, videos, dibujitos agradables y es muy largo y aburrido, ya sabemos, de leer. Pero ya no será mi problema.

La puta, qué bien se siente.

A hora sí: a disfrutar el Conocimiento en plenitud.


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