El Ser Antropomórfico de Atacama (parte 2/6)

Nos habíamos detenido en Salzburgo, pero allí empezamos a notar una cierta tendencia en ocultar los verdaderos pensamientos de los hombres apegados a la ciencia ortodoxa.

De regreso a España, nos detuvimos en Milan para conversar con un investigador amigo de Klaus Dona. Interesados en estos temas planteamos de hacer una investigación en Ecuador, sobre estos seres diminutos.

De nuevo en Barcelona nos reunimos en el despacho del Dr. Jacinto Nadal Puigdefábregat, junto con el catedrático Dr. Antonio Tejedo i Mateu, el Dr. Estanislao Boren Murt, Dr. Ramón Pares Farrás y el Dr. Alberto Valles González.

Fue una reunión que se prolongó más de lo habitual, para llegar a unas consecuencias que ya comenzamos a predecir. El Dr. Nadal, tras realizar algunas comprobaciones le quedó claro que no era ni un papilaseo, ni toterio. Se hizo referencia a la parte abdominal, que no disponía de huesos, hecho que me extrañó muchísimo. Pues en esa porción del cuerpo se carece de ellos.

El Dr. Pares, entre otras cosas manifestó:

Yo creo que la actitud científica debe ser abierta y es bueno pensar que nos podemos encontrar con todo, incluso con un alíen o el resto de una población desconocida, todo puede ser…

Les llamó la atención el color amojonado del SER, pues recordaba a algunas momias egipcias. En este punto estábamos todos de acuerdo que la momia no debería tener tantos siglos.

Entre algunos puntos muy rebuscados se pensó que podría ser una Electropedia. Por otra parte, el Dr. Parés le llamó la atención la longitud del cuello, y la cavidad almendrada de los ojos. Encontró extraño la existencia de algunos cartílagos y la ausencia de otros.

El documento entregado no dejaba duda, y tras unas largas explicaciones concluía de la siguiente forma:

Por todo lo hasta aquí expuesto y a criterio de los firmantes se trata de un feto abortivo, adecuadamente colocado, aplanado y sometido a sequedad ambiental.

A la salida del recinto universitario nos acercamos a una de las vitrinas expuestas a los estudiantes. Leímos el anuncio de un libro titulado, Mitos y Leyendas del ADN, no lo dudamos mucho y lo compramos. Cuando estamos inmersos en un tema determinado solemos estudiar dentro de los posible la disciplina que se aproxima más a aquello que estudiamos. Por ello, en algunas ocasiones nos preguntaban si éramos médicos, o en otros casos veterinarios, sobre todo cuando estudiábamos las mutilaciones en el ganado.

En nuestro caminar por laboratorios y facultades comprobamos como alegremente se juega con ciertos análisis, y si es por el sistema de datación, apaga y vámonos. Nos quedamos asombrado como se usan ciertos parámetros de la ciencia para asegurar la naturaleza de las cosas. Todo es cierto, dudoso y aleatorio, pero puesto en manos de ciertos expertos sus dictámenes son como documento ex catedra, como lo hemos podido comprobar por un forense vasco. Al final es como un castillo de naipes que se derrumba al primer soplo.

Hasta la fecha habíamos observado como a micrófono cerrado te explicaban unas cosas muy diferentes a micrófono abierto. Un temor latente, que puede ser traducido por un miedo cerval a contradecir los parámetros de la ciencia. Como si la Ciencia fuera una dictadura que abarcara todas las naciones del orbe.

Inaudito que un ser considerado feto disponga de las dos fontanelas cerradas, y bien cerradas. Sin embargo, no nos rendíamos y seguimos con otras indagaciones.

En la Autónoma de Barcelona, en el Departamento de Antropología, solicitamos los emolumentos para el estudio del ser, y observamos un considerable desinterés.

El titular de Anatomía, el Dr. A.R. de nacionalidad chilena se mostró cooperante y entre la primera visita y la posterior había cambiado de pensamiento.

Mientras estábamos inmersos en el estudio del ser en España, recibimos una llamada desde Alemania. Nuestro amigo Klaus Dona, nos podría facilitar el análisis del ADN.

Como todo en esta vida para obtener algo tiene su contrapartida.

Klaus estaba montando una exposición en Berlín de UNSOLVED MYSTERIES, y me propuso la exhibición del ser en ese certamen. Ello conllevaría el desplazamiento de dos destacados miembros de la universidad de Salzburgo que tomarían las muestras para su posterior analítica.

En el aeropuerto de Schoenefeld de Berlín fui recibido por el investigador turco, Erciven Erdogan.

Como intérprete del alemán participó Cristina Aldea, con la condición ineludible de no divulgar ni hablar sobre el ser antropomórfico. A esta señora no le faltó tiempo para presentarse en el Congreso de San Marino para hablar sobre lo que había prometido no parlamentar.

Aquel encuentro en las instalaciones de Unsolved Mysterie, se resolvió negativamente, pues los doctores Jan Kiesslich y Windisch de la universidad de Salzburgo, después de tomar muestra de nuestras salivas, no pudo tomar muestra del espécimen por la dureza que presentaba su esqueleto. Sin embargo, por otros procedimientos aplicados por doctores nos indicaron que el espécimen era mujer. Hecho que desde un principio presumíamos, dado que el ejemplar venia atado a un lazo de color morado. La tradición se va perdiendo, pero antaño los colores en los niños predominaban el azul y en las niñas el rosa. Quizás a no disponer de ese color se optó por una aproximación.

En Berlín conocimos a la propietaria de las calaveras, Jaky van Dieten Maasland, que nos solicitó que le regalásemos el ejemplar. Al Dr. Juan Cordero Iñiguez, ex ministro de Cultura de Ecuador. Al señor Neil Steek, presidente de Sites Eatly Research Society. Al señor Ed Conrad y acompañantes del Creation Evidence Museum. Al Dr. Jaime Gutiérrez Lega, quien había presentado la teoría contraria a la ciencia. El hombre no emigro de Asia hacia América, sino todo lo contrario. Heriberto Silva, presidente del Museo de Acámbaro. No podía faltar nuestro entrañable amigo Frank Prior, de Estados Unidos, propietario de un esqueleto del IEA.

Cristina Aldea. Jaume Ametller, Jan Kiesslich, Alfred Windisch y el autor.

El trayecto no fue del todo perdido, ya que el Dr. Alfred Windisch, distinguió diferencias sustanciales respecto al esqueleto humano, como las siguientes:

  1. La fontanela grande en el centro del cráneo está completamente cerrada. De eso no existe duda. La pequeña o posterior había solamente indicios. (Desde el comienzo del embarazo tiene la fontanela abierta).
  2. Se distingue diferencias en los huesos que componen el cráneo humano.
  3. En las extremidades inferiores, por debajo de la rótula no tiene las líneas que marcan el crecimiento, como los anillos que marcan el crecimiento de un árbol. (Quería expresar que el ejemplar era adulto, las líneas de crecimiento se han osificado).

IV CONGRESO MUNDIAL DE MOMIAS DE LANZAROTE

En ese lugar tuvimos enfrentamiento con ciertos elementos de la Ciencia. Para calibrar mejor hasta donde llegan ciertos estamentos de esa disciplina, empezaremos por el principio.

En Arica, Chile tuvimos un encuentro verbal algo fuerte con el antropólogo físico con énfasis en bioarqueologo, Bernardo Tomas Arriaza. Gracias a nuestro amigo Jaume Ametller que puso calma en las dos partes. El señor Arriaza, de la Universidad de Tarapacá, y muy conocido por sus trabajos sobre la cultura chinchorro, no podía comprender que no conociera algo que entraba de lleno en su disciplina. Hacia la frontera con Bolivia tenemos noticias muy fidedignas de una existencia de seres pequeños, y está a un tiro de piedra de Arica. Al despedirnos, el señor Arriaza nos invitó a visitar el Museo de San Miguel de Azapa.

Museo de San Miguel de Azapa (Arica) Dr. B. Arriaza con el autor.

A la mañana siguiente visitamos el museo y contemplamos todas las momias de la cultura chinchorro, que según nos informó eran las más antiguas del mundo. Firmamos en el libro de entradas y nos aconsejó que nos presentáramos en el Congreso de Momias de Canarias. Fue por ese consejo por los que hicimos los trámites para asistir al IV Congreso Internacional de Momias.

La matriculación en el Congreso no fue una ganga, pero creíamos que entre doscientos cincuenta asistentes encontraríamos alguien interesado en cooperar. Gran desengaño y una tristeza enorme de ver las diferencias de criterios que existía entre los científicos.

Como en todos los lugares en donde hemos ido las opiniones eran contrapuestas.

La primera noche que nos encontramos en el hotel, se produjo las primera diferencias notables. Estábamos con los organizadores y otros doctores, y nos solicitaron que le mostrásemos el espécimen. Se lo mostramos, y observamos un enorme desinterés. Estábamos en la periferia de un gran salón, en donde reinaba la penumbra, era imposible ver con detalles la momia. Ninguno se levantó para ir a la luz, y allí no pude más y desasí un gran sermón.

Al día siguiente, como entre los asistentes habían mostrado un enorme interés por la momia recibimos ofertas para su estudio en diferentes universidades; sin embargo, todas ellas nos presentaron presupuesto. Para ese viaje no hace falta alforjas.

Como el ambiente entre los directores del Congreso y nosotros estaban candente, uno de los directivos me indicó que al día siguiente tendría una mesa en la entrada, en el antiguo convento de Santo Domingo, para exponer y explicar los pormenores del ser. A la mañana siguiente la promesa había sido quebrada.

Al habernos comunicado que tendríamos un espacio para exponer nuestros argumentos, solicitamos a la sede del IIEE en Barcelona la confección de un poster. Recibimos el poster en el plazo señalado y cuando fuimos a exponerlos, como otros lo habían hecho anunciando su disertación, nos encontramos el Palacio Spínola completamente cerrado.

Tanto desconcierto no podía ser debido a una mala interpretación, sino por un motivo justificado que no supimos hasta que en la postrimería y de forma casual nos enteramos.

En estos Congresos está prohibido aportar ejemplares originales

Desde el primer comunicado que trasmitimo a la dirección del Congreso, ya notificamos que aportaríamos el ser antropomórfico de Atacama. No recibimos ninguna contra orden. El veredicto que sacamos de todo el encuentro fue que la momia era la mas bella y pequeña del mundo.

El veredicto que sacamos de todo el encuentro fue que la momia era la mas bella y pequeña del mundo.

Me extraño el interés que había generado el Presidente del Comité Científico, por ver la momia, y por mediación del amigo Miguel Botella, le enseñamos el ser. Quedó impresionado, y le propuse la posibilidad de hacer un estudio sobre el ejemplar, pero por su semblante vi que era perder el tiempo

Después para que reinara la calma asistimos a la cena de despedida que se celebró en una localidad cercana.

Observamos como los especialistas en momias estaban divididos, lo que da una gran pobreza en cuanto a la forma de considerar las especies. La mayoría creía que estaba contra un reto importante, mientras que otros como el antropólogo peruano Guido P. Lombardi, con una mirada somera califico de inmediato el espécimen: Esto es un montaje, un tótem; algo fabricado, no natural. Otro de la cúspide de la ciencia dijo que podría ser un feto estirado.

De la gran oscuridad surgió un poco de luz, y fue gracias a la intervención del forense Dr. Miguel Botella, quien nos abrió las puertas para realizar un análisis del ADN en la universidad de Granada.

A los pocos días nos presentamos en Granada donde se realizaron TAC y análisis. Dando como resultado que la momia era hembra. Tengo que recalcar que la Universidad de Stanford, cuando analizó el sexo, unos años después, se equivocó.

U.G. Laboratorio de Identificación Genética. Dr. Juan Carlos Alvarez. En primer plano el investigador Rafael Casares.

Referente al TAC, sucedió algo muy curioso, por no expresarme, en otros términos. Después de haber efectuado las pruebas los doctores se introdujeron en una habitación colindante y al parecer para debatir el informe. Estaba esperan junto con Rafael Casares Ferrer y viendo que no salían, no pude aguantar más y abrí la puerta con intensión de recordarles que estábamos allí. Me echaron en un suspiro, y como posible castigo nunca conocí lo que se cocieron entre bastidores. Me quede sorprendido el número de batas blancas que estaban de pie discutiendo. A pesar de que todo lo tenía en contra, durante un año estuve reclamando a los responsables sobre el dictamen del TAC. Unos se escudaban en otros y al final comprendí que la verdad debería ser muy cruda para la ciencia.

El Dr. Botella, cuando regresamos a su despacho con la momia, elevo la voz y anuncio a las secretarias que estaban en los alrededores, lo siguiente: Queréis ver un extraterrestre.

Una vez terminado la visión. Se puso en el pasillo colindante a su despacho, y en una pequeña mesa se puso a tomar fotografías del ser. No controlé el tiempo que se mantuvo, pero le tuve que indicar que tenía cierta prisa.

En la Universidad tenía un buen repertorio de fetos. Ninguno se parecía, ni por asombro al que estábamos estudiando.

Dr. Miguel Botella en su despacho junto con el autor.

Con cierta frecuencia solíamos consultar con el Dr. Ramón Farrás, sobre el estado delas investigaciones y en una de esas entrevistas nos comunicó la importancia que sería el disponer de un segundo espécimen, en donde la ciencia no tendría más remedio que interesarse. No lo pensamos mucho, pues conocíamos bien el terreno y emprendimos de nuevo otro viaje hasta Iquique.

De la costa nos introdujimos hacia el interior, hacia Pachica, en donde ya teníamos conocimiento de un caso muy importante.

Mariela Alvarado y Elvira Lozano fueron personas que cooperaron en la búsqueda del segundo ser, pero la que conocía el enclave exactamente era la hija de Lozano, Elvira Cayazaya, del pueblo de Tarapacá. Como había que ir en su búsqueda y teníamos otro enclave en Chumiza, quedamos para otro día. Para no perder nuestro desplazamiento, Mariela y la abuela Elvira, nos invitaron a un refrigerio.

Cuando regresamos con Elvira Cayazaya a Pachica, nos encaminamos siguiendo los pasos de la persona que llego a ver el ser cuando estaban construyendo un sombrajo para los animales. Estaba dentro de una vasija de barro y lo volvieron a dejar en el mismo sitio e hicieron otros hoyos para respetar aquel pequeño ser.

Dado que en nuestra búsqueda conocíamos la existencia de otros seres de pequeño tamaño, le mostramos varias fotografías del Ser, y así nos contestó Elvira Cayazaya: Un cadáver así de pequeño lo vi y lo tape. Era igualito.

Como nosotros insistíamos una y otra vez sobre ese encuentro, Elvira Cayazaya nos dijo:

Miren ustedes, por aquí suelen venir estudiosos de Santiago y de otras poblaciones y siempre se llevan algo, por regla general suelen esconderlo, pero nosotros sabemos que se lo llevan. Un día dijimos, con mi marido, de construir un sombrajo para tapar a unos cerdos que teníamos. Escarbando encontramos una vasija y otras cosas. Dentro de la vasija había una pequeña criatura, era semejante a esa que ustedes han enseñado. La volvimos a enterrar nuevamente y a los pocos días pasó lo del terremoto. La cosa podía valer mucho, pero preferimos enterrarla.

No tuvimos nada de suerte, ya que el terremoto de Tarapacá corrió el enclave. Aunque estuvimos escarbando el terreno se iba deslizando y nos tapaba lo que habíamos trabajado. Durante nuestra estancia en Pachica, nos volvieron a invitar a comer, pues en aquellos lugares no existía establecimiento para ello.

Durante la conversación que mantuvimos nos explicaron que en ocasiones llegaban arqueólogos y aficionados que buscaban con avidez por todos aquellos lugares. La madre de Elvira Cayazaga nos explicó:

Cuando vivía en Chiu-Chiu, había llegado a tener a dos gentiles en la mano, tenían unos platitos de barro y una especie de cucharitas de madera. Esas gentes cocían y tostaban el maíz. Todo lo que se encontró se lo vendieron a un arqueólogo.

Jaume Ametller atravesando la riera de Pachica. Aguas proveniente de Bolivia.

Más tarde, Mariela Alvarado nos llevó al otro lado del río, a unas cuevas en donde había vasijas de barro rotas. Aunque nos ofreció algunas piezas, no tomamos ninguna, pues nuestras metas eran otras muy diferentes.

En otros viajes arribamos a la parte norte, a la región de Mamiña, cerca de la frontera con Bolivia, y allí conocimos a una autoridad aimara quien nos habló y nos explicó como vivían ese pueblo, al que ellos les llamaban gentiles.

Mamiña. En busca de pequeña construcción.

Un comentario de “El Ser Antropomórfico de Atacama (parte 2/6)

  1. tee + ^ dice:

    «Cuando vivía en Chiu-Chiu, había llegado a tener a dos gentiles en la mano, tenían unos platitos de barro y una especie de cucharitas de madera. Esas gentes cocían y tostaban el maíz. Todo lo que se encontró se lo vendieron a un arqueólogo»

    … Encontraron dos vivos?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

X