Autoayuda y Alquimia espiritual

Cada día estoy más convencido (y, cada día, más conspicuo practicante) de la esencia y eficacia de la Alquimia Espiritual, definible como la cosmopercepción (es decir, la mirada sobre la propia Realidad y el propio universo) de la vida que deseamos vivir, así como de los múltiples (siempre son múltiples) caminos que a ella nos conducirán. Si la Alquimia es la técnica de transmutar materia inferior en materia de propiedades superiores, la Alquimia Espiritual compartirá sobre idénticos procesos pero sobre los planos sutiles de nuestra naturaleza. Y ya sabemos que aquello que impacta en los planos sutiles inevitablemente se derramará sobre los planos más densos.

La parte más ardua de ese trabajo interior es la ruptura con los “memes” instalados en el ideario colectivo. Así, al igual que en la Alquimia Material el trabajo inicial de “putrefactio” (la naturaleza de la etapa de Nigredo, la “parte oscura de la vida”) de la materia es el más desagradable y cuando se produce la mayoría de las deserciones, así en la Alquimia Espiritual esa fase de “putrefactio” se corresponde con ese período donde el practicante aún no ha comprobado los resultados pero enfrenta las primeras oposiciones.

Una de las más habituales (pero no la única de esas oposiciones) es más social que familiar: la opinión, generalmente fundada en artículos de “expertos” como sociólogos y psicólogos, que apuntan a descalificar todo método, toda práctica, todo texto de Autoayuda. Apelando a reclamos culpógenos del tipo “creencia egoísta e ingenua” (Nota del autor: te tratan de ignorante, de buscar caminos “mágicos” para superar dificultades o fracasos, llegando a extremos peligrosos como naturalizar la aceptación que “no siempre puede obtenerse lo que se desea” o, peor aún y como ejemplo, “no es sano que la gente busque trabajar en su vocación” (créanme; comentario de un “psicólogo social” en un matutino argentino de gran alcance). Por increíble que parezca, medios masivos repiten estas “reflexiones” de “intelectuales” que con la excusa de considerar lo nocivo de no aceptar las propias limitaciones en definitiva tratan de “educarnos” que lo correcto es lo conveniente para el Sistema (de paso: “aceptar” las limitaciones es hacerlas realidad).

Desde ese lugar, la Autoayuda puede ser peligrosa porque hace al individuo incontrolable para el Sistema. Y aún si cualquier método de Autoayuda no te trae las maravillas que deseas pero te hace sentir mejor, ¿cuál es el problema?. Lo importante (atención a esto) no es lo que los demás dicen que es: lo importante es lo que tú crees que es, porque es tu Creencia la que construye tu Realidad.

Estructuras político – partidarias son funcionales a ese condicionamiento. Diciéndole a la gente que sus vidas son penosas por el capitalismo, por el socialismo, por derechas y por izquierdas, repatingándose en la autocomplacencia de su propia retórica inentendible para el común de las gentes, pero qué importa, si son ellos los que tienen la óptica precisa de sus mundanidades. Entonces, la culpa es del otro. De otro sistema, ahora social o económico y nos enseñan que su sistema es el que dejaría crecer a la gente así que mientras el “otro” no cambie (luego de hipotéticas y futuras elecciones, o revoluciones proletarias) hay que sumirse en la decepción y el resentimiento y sólo contemplar la injusticia del mundo.

Pero esa mirada excluye cualquier posibilidad que el individuo, solo, cambie su Realidad. De dentro hacia fuera, sin trampas, sin delitos, sin azares. Porque no es posible. Porque la Realidad, ya sabemos, es como esos “intelectuales” nos cuentan que es.

Ellos sostienen que debe cambiar el mundo para poder cambiar al individuo. Por eso (dicen) la Autoayuda no sirve. Jamás admitirán que cambiando al individuo puede cambiar el mundo.

Para comenzar, cambiará su mundo, que no es poco. Por eso “ellos”(que somos “nosotros” pues si están donde están es porque el ideario colectivo allí los ha puesto) son funcionales al Sistema cuando dicen criticarlo, cumpliendo el principio de la manipulación social de crear, desde el mismo pensamiento rector, “amigos” y “enemigos” para controlar ambos escenarios del conflicto. Y caemos como chorlitos en su trampa. Y no nos permitimos “autoayudarnos” porque, claro, ya nos dijeron los que saben que es mentira.

Y ésa es la mentira.

Así pasarás a la fase siguiente alquímica: la Rubedo. Donde la materia se pone “roja” en el proceso de concción en el horno (“atanor”). El “atanor” es tu vida, la Rubedo es la laboriosidad. Proceso que se cataliza, acelera, con Voluntad, Constancia, Energía. Y llegarás al “Albedo”, la “luz”, cuando se quiebra la costra de la materia alquímica y asoma Venus, el Lucero, la Estrella, el espíritu liberado. Cuando liberes el verdadero potencial, autoayudándote que sabemos duerme aún (aunque tú lo ignores) debajo de esa costra oscura, maloliente, sudorosa, en que en tus peores momentos supones se ha transformado tu vida. Porque no hay hora más oscura que la que inmediatamente antecede al amanecer.

Para saber más sobre Alquimia Espiritual:

https://alfilodelarealidad.com.ar/2017/02/14/que-es-la-alquimia-espiritual/

 

 

 

Un comentario de “Autoayuda y Alquimia espiritual

  1. Carolina dice:

    Hola don Gustavo….. un agrado leerlo… siempre encuentro un diagnòstico claro y acertado y una pluma culta y amena. Saludos fraternos desde el otro lado de la cordillera. y gracias.

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