Ritual Ayurvédico para una salud en equilibrio y armonía

Ya he comentado en otros artículos que mi formación en la India sobre Ayurveda significó no solamente el aprendizaje y práctica de técnicas, fórmulas, preparados y tratamientos, elementos de diagnóstico y prognosis. Significó, sobre todo, una revolución conceptual sobre el concepto de salud.

La swástika con el dios Ganesha en que focalizo mi atención todas las mañanas, en mi hogar, al comenzar el día

Ya relaté, por ejemplo, el conmocionante aprendizaje sobre el efecto de los mantrams en la creación de nuevas vías neuronales. También, encontrar que el tan pregonado “abordaje holístico” y la convicción que una acción sobre un plano de nuestra naturaleza repercute inevitablemente en los demás es en Ayurveda no sólo una realidad palpable, sino el fundamento mismo de sus procederes. Cito, por caso, mi artículo aquí enlazado donde expliqué cómo las técnicas para mejorar la función visual también actúa sobre el desarrollo del “Tercer Ojo”.

Dicho esto, antes de continuar hay que comprender el contexto –también holístico- del término “ritual”. Generalmente, la gente, al emplear esta palabra, piensa en dos conceptos: o una “operación mágica”, un procedimiento cuasi metafísico de oraciones, velas, símbolos, o lo emplea como sinónimo de “costumbre”, de “conducta naturalizada”, repetitiva. Desde lo Ayurvédico, la expresión trasciende esas limitaciones: aquí, ritual aplica a una operación fisiológica hecha con contenido espiritual consciente.

En otros términos; uno puede ver esta propuesta como una sucesión de “maniobras profilácticas” y sería una perspectiva correcta pero incompleta ya que implicaría no haber comprendido la naturaleza intrínseca del Ayurveda. No se preocupen, ciertos “médicos ayurvédicos” y hasta institutos de formación del tema tampoco lo comprenden. Por algo fueron tan claras las palabras del doctor Ram Manohar, Director de la Formación a la que asistí en el Hospital Escuela dependiente de la Universidad de Amritapuri (Kerala, India) cuando el primer día de clase nos dijo: “olviden todo lo aprendido hasta aquí. En Occidente se está enseñando muy mal Ayurveda”.

La idea rectora es ésta: cuando se hace una maniobra de higiene en actitud espiritual consciente, se está cumpliendo con las enseñanzas ayurvédicas, en tanto y de esa manera se integrará el efecto complementario tanto en los cuerpos densos como en los planos sutiles. Aún más, el ritual para una Salud en armonía y equilibrio, llamado Dynacharia, es aún más profundo: el practicante hará los pasos recomendados mientras escucha o mentaliza mantrams. Y esto no es una “nota de color”: es la diferencia entre un Ayurveda bien comprendido y uno que no lo es, en el sentido de las palabras del doctor Manohar.

En consecuencia y para ser más claros aún: si ustedes consideran el Dynacharia simplemente como una “prevención fisológica” de futuras enfermedades, apenas está rozando la superficie del Ayurveda. Si ustedes “ritualizan” la prácticas, estarán siendo fieles a las enseñanzas de Sathkya, Shushruta y el Ashtanga Hrdyaya (libro fundacional del Ayurveda).

De forma tal que pasaré a continuación a señalar los pasos del Ritual, aclarando primero que:

  1. si bien la idea es que sea diario, no afectará mayormente los resultados si cumple una cierta continuidad en la semana (digamos, tres o cuatro días en la misma)
  2. respecto al “mantram” que debe acompañar la práctica, si el practicante conoce la pronunciación (y el porqué del mismo) de alguno no importará cuál (en lo personal, empleo uno de los mantrams a Danvantarin, el “médico de los dioses”). Si se desconocen, no se han memorizado o no se está seguro de su pronunciación y cadencia, sirve descargar o escuchar on line de Internet la amplísima variedad disponible. En este último caso, recomiendo al practicante tomarse un tiempo para conocer el “porqué” del mantram elegido; a que entidad, avatar o manifestación divina hace resonar, su significado, etc. No olvidar un principio unívoco para todo Conocimiento Espiritual y Esotérico (sea de la vertiente que sea): el “poder” de un símbolo, de una letanía, en fin, de una herramienta espiritual es directamente proporcional al conocimiento que el practicante tenga respecto a porqué usa ése y no otro cualquiera.

  

  • Dormir con la cabeza o al Este o al Norte
  • Evitar fuente de calor cerca de la cabeza
  • apenas despiertos, aún sin terminar de desperezarnos, sonreír, sostenida y profundamente, elegir un pensamiento positivo y detenerse unos segundos en él.
  • Antes de cepillarse los dientes, hacer Jihwa Prakshalana, es decir, “limpieza de lengua”. Si no se cuenta con los característicos limpiadores “ad hoc”, toma runa cucharita para té o café y con el filo del mango, colocarlo lentamente en la parte más atrás posible de la lengua y deslizarlo con cierta presión sobre la superficie de la misma. Se verá que va arrastrando una sustancia blancuzca amarillenta, de cierta densidad desagradable: son toxinas (“ama” en sánscrito) y en Ayurveda se considera que la ingesta a través de los años (pues al lavarnos dientes o enjugar la boca inadvertidamente lo tragamos primero) termina siendo una causa de cáncer al estómago, hígado, páncreas, intestinos, colon, etc. Recién entonces proceder al cepillado.
  • Beber, en ayunas –es decir, antes de cualquier colación o desayuno- un infusión apenas tibia y recién preparada de jengibre rallada, limòn y miel. Intercalar periódicamente con un vaso de agua donde desde la noche anterior se haya dejado reposar semillas de sésamo. Estos pasos aumentan las defensas del sistema inmunológico, optimiza el metabolismo y potencia intelectualmente.
  • Hacer Netraphartana, que es colocar, sobre el filo del párpado inferior del ojo, un poco de “ghee” (manteca clarificada). En puridad, existe infinidad de colirios que se preparan en Ayurveda a este efecto, peor dado que en Occidente no estamos acostumbrados a ver hombres con los párpados delineados por sustancias oscuras (como el hollín de aceite de sésamo, de resultados fantásticos para la vista) es que sugerimos éste, que pasa desapercibido.
  • Netraseka: luego de cepillarse los dientes, hacer buches con agua tibia, hacia los lados, abajo, arriba y atrás, 64 veces.
  • Meditar diez minutos llegados a este momento.
  • Desayunar en lugares bajo techo (esto tiene que ver con el estado de mente y cuerpo para recibir o no, directamente, energías cósmicas), sentados, sin sostener el plato, rodeado de gente positiva, buscando Súvana (·mente placentera”; significa que durante el desayuno debemos enfocarnos en pensar sólo cosas agradables)
  • Hacer Tambula: masajes suaves en las orejas, durante cinco minutos, con aceite de coco, sésamo u oliva.
  • Y a partir de este momento, en que formalmente comienza el día, enfocar un minuto o poco más la atención en un símbolo de poder, representación de la Divinidad, etc -en definitiva, un objeto de significado espiritual explícito para el practicante- formulando las intenciones proactivas de la jornada. Personalmente, traje de la India una swástika con el dios Ganesh; si algún despistado va a escandalizarse por la «iconografía nazi», evítenme el disgusto de mandarlo a paseo, recomendándole simplemente «googlear» el significado de este símbolo milenario, antes.

A estas recomendaciones rituales, podemos sumarle unas pocas más, optativas:

  1. masticar la comida 64 veces.
  2. Tomar un vaso de agua tibia a caliente antes de las comidas (elimina toxinas y grasas)
  3. Si se decide tomar masajes (“Avyanga”) lo ideal es hacerlo antes del desayuno. Sí, ya sé: ustedes dirán que “lo hacen cuando pueden”, “tienen que ir a trabajar”, “la masajista les dio turno para la tarde”… Yo comprendo todo ello, pero, disculpen; sólo me encogeré de hombros y diré que es un problema que ustedes tendrán que solucionar si es que realmente les importa tanto su salud.
  4. Un día a la semana, ayuno completo. No jugos de frutas: eso sería dieta, no ayuno. Ayuno es sólo agua, por 24 horas.

Dado que esto no es un curso sobre Ayurveda, es un hecho que existen muchas otras recomendaciones, ahora específicas para situaciones o cuadros personales, que aplicamos y recomendamos terapéuticamente. Pero los once pasos –una vez más, absolutamente “en consciencia ritual”–  señalados son “el” Ritual. Yo lo practico diariamente, y atribuyo a él tener la resistencia física y el ánimo psicológico y espiritual que disfruto a diario. Otra vez: tú tienes todo el derecho a pensar que es engorroso, que no tienes constancia – paciencia – voluntad – tiempo de hacer todo ello casi todos los días, que puedes hacer los pasos fisiológicos pero te aburre o “no te nace” mantrear (o escuchar un mantram) mientras haces todo ello, que te es más cómodo ir escuchando audios de Whatsapp o las noticias en televisión. Allá tú; mi pregunta será sólo una:

¿Qué tanto te importa, verdaderamente, tu salud física y mental, hoy y las próximas décadas?.

 Aforismo ayurvédico: se promedia la vida a los 70 años de edad; no se es “anciano” hasta los 90.

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