No digan que no avisamos

Me resulta sumamente curioso que tanta gente vea como absurdo o gracioso que algunos tengamos la certeza de conspiraciones cuando, a la vista de la historia, lo absurdo o gracioso es que tantos crean que no las hay. La opinión pública acepta «conspiraciones» geopolíticas y económicas dentro de un margen que en realidad lo decide la prensa, no la observación y reflexión individual. Se ríen de nuestra convicción sobre los «Poderes en las Sombras» cuando el mismo presidente Eisenhower, al final de su mandato, admitió públicamente que la «sociedad debe cuidarse de las manipulaciones del complejo militar industrial». Cuando están saltando a la luz todas las consecuencias de la infodemia 2020. Cuando las reuniones en Davos de este año, con un Klauss Schwab comentando alegremente que «en unas décadas estaremos conversando aquí con un chip implantado en el cerebro», o un Tony Blair proponiendo un programa de digitalización de la humanidad para controlar quiénes se vacunan y quiénes no; sólo unas «píldoras» que provocarían sueños húmedos en cualquier Illuminati. Bueno, del término «Illuminati» también se han reído muchos, que en su limitación sólo piensan en caballeros con túnicas negras en salones subterráneos a la luz de las velas, sin entender que es un término representativo de esas alianzas conspiracionistas.

Pero buena parte del problema nace en la desinformación de la gente (por ignorancia o manipulación) y por esa anomia de no interesarle gran cosa. Por ejemplo, sé que algunos lectores desconocerán ciertos nombres y situaciones que he mencionado en esta entrada. Algunos, quizás pregunten en el hilo de comentarios y a otros hasta les dará pereza hacerlo; pocos, seguramente, se tomarán el trabajo y el tiempo de googlearlo para enterarse. Aunque también convengamos que esa anomia y esa ignorancia es parte programática de lo que esos mismos poderes han buscado a través de las décadas.

Dado que a la mayoría de nuestros congéneres les ofende aceptar su ignorancia o poca inteligente curiosidad –aunque las padezcan– continuarán en la ignorancia, porque no se puede superar lo que no se acepta primero.

¿Recuerdan cuando, apenas años atrás, se nos burlaban llamándonos «conspiranoicos» cuando ya hablábamos del Proyecto MK Ultra… hasta que terminó siendo liberada la información y aceptada su realidad por el gobierno de Estados Unidos?

Quienes nos dicen que es una exageración ridícula «suponer» que los gobiernos estén experimentando y haciendo negocios a expensas de la salud de millones de habitantes, ¿ignoran los «experimentos de Tuskegee«, cuando en la década del ’30, en Alabama, personal del gobierno, con la excusa de un «programa de asistencia sanitaria», inocularon con sífilis a 600 afrodescendientes (hombres, mujeres, niños, ancianos) y simplemente monitorearon –muchas veces hasta sus muertes– sin intervenir terapéuticamente, para estudiar la propagación libre de la enfermedad en comunidades urbanas? Y yo no estoy inventando nada: esto ya es Historia.

Por supuesto, ustedes no tenían la obligación de saber todo esto. La pregunta es: ahora que sí lo saben, ¿son conscientes que pasan a ser responsables de ese Conocimiento?

No digan que no avisamos.

Un comentario de “No digan que no avisamos

  1. Daniel dice:

    Gracias gustavo .
    X la informacion hacia muchos que ignoran el tema ..ya que como vos decis nos toman como tema de poco interes o de pelicula…..la cuestiin es interiorisarse cada vez mas porque lo que esta ocurriendo va mucho mas alla de la comprension de muchos

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