La Tolyecayotl (Sabiduría Tolteca) en tiempos del miedo (4) Nutriendo la voluntad

«Que Quetzalcoatl coma la carne de Tezcatlipoca.
Que Tezcatlipoca beba la sangre de Quetzalcoatl.
Pero Huitzilopochtli, ése, que coma su propia carne y beba su propia sangre.
Porque esto es Huehuetlatolli, Palabra de los Ancestros»

Esta arcana oración tolteca debe haber provocado escalofríos en los simplones frailes europeos al conocerla. Ellos, que creían -bah, como la «historia oficial» persiste aún en hacernos creer- que esas «entidades» eran «dioses» de un pretendido «politeísmo» (sin haber comprendido su naturaleza de «teotl», «esencias», «semillas emanadas de una única Divinidad) razonaban que si los propios «dioses» eran caníbales, ¿cómo no iban a serlo sus devotos?.
Sin embargo, la oración – enseñanza es mucho más profunda. En la cosmopercepción tolteca, Quetzalcoatl representa la Inteligencia (racional). Tezcatlipoca, la Intuición y la Memoria y Huitzilopochtli, la Voluntad. Iluminando así la reflexión, se comprende que la Inteligencia se «nutra» de la Memoria e Intuición (a fin de cuentas, la Intrución es también una forma de inteligencia), y que la Intuición y Memoria se «alimenten» de la inteligencia (para, por ejemplo, no actuar compulsiva e inmaduramente). Pero no es por ser inteligente se tiene más voluntad, ni la memoria ni la intuicion te harán más voluntarioso. La Voluntad se alimenta, se nutre, con -nunca mejor dicho- la «realimentación» de actos de Voluntad. Inspirando, levantando la mirada, apretando las mandúbulas y ejerciéndolas, esa es la invocación de nuestro Huitzilopochtli interno.
Huitzilopochtli. «El colibrí zurdo del Sur», es la expresión simbólica de la voluntad. Si lo observan,frente aves majestuosas como el águila o el cóndor que se mantienen inmóviles en el aire aprovechando las corrientes ascendentes, el colibrí es la única ave que lo hace por el sólo esfuerzo del batir desus alas. Elige libar una flor y se mantiene allí a puro músculo y corazón. Por decisión de su Voluntad. Y por eso es, en la Naturaleza, el ser que tiene un corazón más grande en proporción al resto de su cuerpo.
Así que en tiempos como éstos es cuando más tenemos que fortalecernos en nuestro Huitzilopochtli. Invocándolo, buscándolo en las profundiddes de la reflexión sobre la oración citada. Entendiendo que no es la Inteligencia, cuán inteligente o culto o informado te creas lo que te fortalecerá. Ni que tan «sensible», intuitivo, seas. Todo ello sirve, claro que sí, pero en otros contextos. Cuando se trata de resistir en momentos es que tus brazos caen, sólo estará allí tu Colibrí interno. Llámalo, cuídalo y sé uno con él.

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