La manipulación de la Historia, primera parte

Ya he perdido la cuenta de las ocasiones en que he experimentado sentimientos contrapuestos al escribir un artículo. Por un lado, la prístina sensación que estaré echando luz sobre alguna reflexión, conclusión, mero dato que resulte esclarecedor al entendimiento de los demás. Y por el otro, la íntima convicción que entraré en conflicto con las costras que la ingeniería social del Poder en las Sombras ha incrustado en nosotros. Resignado entonces a echar a rodar pensamientos e informaciones y desentenderme luego de ellos –y su efecto- es que comienzo esto, que será una larga –les profetizo casi, que muy larga- serie.

De hecho, no sé cuándo escribiré siquiera la “segunda parte”. Y en puridad, lo que he querido significar con el título es lo que será cierta metodología de trabajo que, cuando menos respecto a este tópico, iré desgranando de aquí en más.

Porque podríamos concentrar mucha información en un trabajo más extenso, o un podcast más largo, o un libro más voluminoso. Pero desde la irrupción de las redes sociales –especialmente desde ellas, pero no exclusivamente- he venido observando que muchos y variados datos llevan a muchos lectores a conclusiones del tipo “leí una vez algo que…. Aunque ahora no recuerdo dónde (o de quién)” Y a partir de allí es más su imaginación y sesgo de confirmación que el dato en sí lo que se presenta como argumento.

Por otro lado, la monstruosidad del trabajo de expurgar los pliegues de la Historia y poner a la luz sus contradicciones –que es, cuando menos y respecto tanto a la que nos fue contada como a la que nos contamos nosotros a nosotros mismos, que no es igual- demanda tantos recursos y tiempo (de trabajo y seguramente de vida) que corremos el riesgo de perdernos en la bruma infusa de los años por venir. Así que esta metodología que quiero experimentar consistirá en hurgar en hechos concretos que se suponían fueron de una manera y relatarlos como fueron en realidad. Tomaré la expresión de la informática y llamaré a esta metodología “minería de datos”. Datos históricos.

El “modelo típico” de la conspiración Illuminati nos habla de un grupo reducido de personas –entre doscientas y cuatrocientas “familias” en todo el mundo- que buscan instaurar un único Gobierno Mundial, aniquilando la cultura occidental y el cristianismo e instalando un culto  a Lucifer o Satanás (y en ese “o” se demuestra la primera gran falencia, como si los nombres fueran sinónimos) y eliminar las diferencias de razas, religión, culturas para crear una masa homogénea y manipulable. Y que, para ello, se han infiltrado en los Gobiernos, las empresas pero muy especialmente la Masonería y el Vaticano para desde ese entramado del poder provocar los conflictos y las tragedias que les permitan llegar a su objetivo.

¿Y si el condicionamiento Illuminati fuera, precisamente, que viéramos y convenciéramos que es “negativo” algo?. Aquella “plantilla” justifica ver a Gobiernos, a la ONU como enemigos. A las religiones y filosofías orientales como enemigos. ¿Será realmente “malo” que el cristianismo disminuya o se diluya?. ¿Acaso sentirnos que “todos somos uno” sin diferencias de razas, creencias, religiosas o partidarias no debería ser un valor, en lugar de un defecto?. ¿Y si aquellos que, autoconvencidos, vemos como “malos” realmente sí lo fueran pero los “buenos” fueran aún más malos porque nos hicieron creer sutilmente otra cosa?. ¿Si los entusiastas de la conspiración siguen viendo a Estados Unidos como el “imperio dominador” porque eso sirve para que soslayen el avance de Rusia o China?. ¿Si miran con tirria al Vaticano mientras evangelistas y pentecostales, pastores electrónicos y otros se frotan las manos para avalanzarse sobre esas almas y esas billeteras?. ¿Porqué vemos a Israel como el único bandido de la película (un “revival” del odio a los judíos que caracterizara a buena parte de la historia europea de los últimos mil años) y victimiza a ciertos países árabes sin conocer siquiera el detalle de su situación interna?. Si lo que nos “venden” los grandes medios de comunicación es “mentira prefabricada” para manipular nuestras mentes… ¿cómo sabe ese grupo de “elegidos” cuál es la verdadera historia detrás de las noticias?. Salvo que, claro, sean Illuminati también… No, ya sé. Dirán que “sobran evidencias”, que “mire este video en Youtube”, que “lea tal blog”…. ¿y nunca se preguntan si ellos no podrán también ser parte de la Manipulación?.

No. No se lo preguntarán. Porque responden a su “sesgo de confirmación”.

Tomemos el caso de uno de los instrumentos más eficientes del Poder de la Ingeniería Social: la manipulación del lenguaje. Su terrible eficacia es que tanto el mismo como los conceptos culturalmente asociados a él los incorporamos desde la cuna con lo cual pasan a ser parte de nuestra propia naturaleza. El proceso de “abreacción” de reaccionar y distanciarse, no es sencillo…

Fíjense un caso: la palabra “sinarquía”.

Estamos hartos de oír hablar de la “Sinarquía”, como un gobierno oculto de poderosos que manejan los hilos de mundo. Es más, la expresión “sinarquía internacional” suele identificarse con la idea de un grupo de banqueros y empresarios generalmente judíos. Pero la palabra “sinarquía” proviene del griego “syn Arkhé” que significa “con armonía”, y fue el tipo de gobierno propuesto por Clisteneo, abuelo de Pericles, para ordenar el gobierno de Atenas reuniendo un grupo conspicuo de sabios y filósofos para así, justamente, oponerse a los “plutos”, propietarios de herrerías que acuñaban monedas y por haber tomado el poder antes como “plutócratas” acumularon inmensas fortunas en tierras, ganado y esclavos. De modo que, entonces, la “sinarquía” comenzó siendo la palabra que definía la defensa contra el control de los plutócratas… y llegamos a este siglo XXI asociándola coloquialmente exactamente con su opuesto.

Para algunos, esto será un tema menor, sin importancia. Grave error. Como piensas, hablas, entonces a la larga, como hablas, piensas.

Una vez más, vean el gráfico a la izquierda.

No se trata que piensas como consecuencia de lo que crees (sabemos que así es como se percibe “desde fuera”, pero precisamente esa es la terrible eficacia de la ingeniería social: que demos por sentado una estructura de pensamiento opuesta a la que realmente es) sino que sostendrás como creencias aquello que te hagamos “pensar” como lógico o evidente.

¿Acaso el cristiano fundamentalista o el islámico radical no “piensan” que tiene “razones” –argumentos- para creer lo que creen?

Una vez más: aquello que te parezca nimio, tonto, secundario, prescindible…. Será la entrada trasera a tus debilidades. Todos vigilamos lo “importante” y nos desentendemos de lo demás…

Otra vez: ya es parte de la literatura, de las charlas cotidianas, de cualquier espacio en la Web que la “historia oficial” es una mentira, que los enemigos de la humanidad son “X2, “X1”, “X3”, etc. Y sin duda lo serán, pero al llevarnos a poner el foco de atención en unos, dejamos fuera del campo de percepción a otros. La “verdad sobre los Illuminati” ya está en boca de todos, en consecuencia, no podemos decir que se trate de una “verdad oculta”. Entonces, ¿son los Illuminati tan obvios que hasta algún semialfabetizado en Internet conoce sus secretos y “modus operandi”?. Consecuencia inevitable de esta reflexión: ¿y si el objetivo entonces es que pensemos de “Ellos” precisamente eso?.

Escribí al comienzo que haría “minería de datos” y me enfocaría en casos concretos. Voy ahora con algo que sé resultará sorprendente para muchos y que tiene que ver con todo esto.

Todos conocemos, hemos leído o escuchado la historia de Galileo Galilei. Cómo se enfrentó a la Iglesia para defender su teoría heliocéntrica, cómo los “sabios” de la Inquisición se negaron a mirar por su telescopio porque se refugiaban en argumentos bíblicos, cómo fue torturado y sometido a largo juicio mientras permanecía en los calabozos de la Inquisición para ser declarado culpable de herejía y lograr evitar la pena capital arrepintiéndose de sus escritos. Pero, claro, cuando se retiraba del salón murmuró su famoso “Eppur si muove!” (“¡Y sin embargo se mueve!”).

¿Quién no conoce la historia?. Ustedes, yo, todos la conocemos, ¿no es así?

Bueno amigos, lamento decirles que es una enorme mentira.

Pero antes de avanzar, que quede claro que no estoy defiendo con esto a la Iglesia.

¿Otra vez?:

NO ESTOY DEFENDIENDO A LA IGLESIA.

Inevitablemente veo a esta institución como un adversario. Pero al adversario se le trata con honor. El fin no justifica los medios y señalar sus falencias, sus complicidades con las manipulaciones de la humanidad, sus bajezas y crímenes no me permite ser cómplice de una mentira. Empero, me pregunto si esta mentira –que enseguida expondré- no es parte de la “victimización de la Ciencia” (la Iglesia de nuestros días) que, claro, necesitó sus mártires históricos y famosos. La Ciencia Académica ganó mucho prestigio social con el alto precio humano pagado a través de los siglos, pero parte de ese “precio” es espúreo.

El hecho es, sin embargo, que hemos sido manipulados para que “creyésemos” algo a partir de “estudiar” datos amañados. Esto no es inocente.

Y la Historia real es ésta:

Galileo tuvo un “coloquio” (una forma sutil de llamar a la evaluación) frente al Papa Urbano VIII ya en 1622, antes del famoso juicio de 1633. En esa primera oportunidad no se llegó a conclusión definitiva alguna pero sí logró la amistad personal del Papa por su trabajo y argumentos, siendo nombrado miembro honorífico de la Academia de los Linces, que con el tiempo pasaría a llamarse Academia Pontificia de Ciencias. Urbano fue también de los primeros en mirar por los telescopios de Galileo, y eso le llevó a recibir distintos homenajes y plazas académicas a la par que los Médici le duplicaron su aporte anual. Hombres universitarios y la nobleza de entonces, todos desfilan frente a los telescopios de entonces. Comienza a mantener una enorme correspondencia con otros sabios de la época, quienes le avalan y apoyan en todos los frentes.

Sin embargo, los jesuitas –sus principales enemigos- sostuvieron que si no había conclusiones definitivas sobre su teoría –que de hecho no era “suya”, sino de Copérnico- entonces no debía haber publicaciones hasta tanto la cosa no estuviera dilucidada, de manera que el Papado le prohibió al Galileo volver a publicar sobre la “teoría heliocéntrica” (pero dándole el “Imprimatur”, es decir, la licencia ecleciástica de derecho a imprenta a otras obras, como sus “Discursos” y sus “Disquisiciones matemáticas”). La enemistad con los jesuitas era de larga data: en 1618 éstos habían sostenido que una lluvia de meteoritos que habían observado eran “cuerpos que caían del cielo” y Galileo respondió públicamente que “eran ilusiones de la vista”. Tan influyente era la opinión de Galileo, que aún a principios del siglo XIX el famoso científico naturalista Georges Cuvier dijo en la Academia Francesa de Ciencias la famosa frase “Del cielo no pueden caer piedras porque en el Cielo no hay piedras”, fundamentándose, precisamente, en la autoridad de Galileo.

El juicio que culminara el 22 de junio de 1633 comienza porque Galileo hace publicar uno de sus libros con el “Imprimatur” dado a otro; un engaño grave en ese entonces. En los cuatro -sólo cuatro- días de debate se expone el contenido del mismo (otra vez, “giraba” en torno a la “teoría heliocéntrica”) y se le conmina a presentar pruebas de esa teoría. Galileo presenta de dos tipos: argumentos o razonamientos, y experimentales. En las primeras debate con los miembros de la Inquisición en términos –que según los epistemólogos actuales- dentro del contexto de la época (nunca hay que descontextualizar) estaban tan a la altura del mismo Galileo. En cuanto a lo experimental, Galileo presenta una sola prueba… ¡y era errónea!. El sostenía que las mareas se producían por la rotación de la Tierra (lo que es falso) mientras que los inquisidores presentes sostenían que se producían por la atracción de la Luna (¡lo que es verdadero!).

Durante este período, nunca hubo “calabozos de la Inquisición”. Lo que duró el juicio y sus prolegómenos, Galileo ocupó una residencia de cinco habitaciones con vista a los jardines del Vaticano y un servidor personal. El día de la sentencia, sale dando las “gracias” a los Inquisidores por la benevolencia y jamás pronuncia la famosa frase: ésta fue inventada por el escritor Giussepe Baretti en 1757 como título de una biografía sobre el sabio.

No murió ni en la pobreza ni el ostracismo. Si bien el Vaticano le prohibió alejarse de su residencia sin autorización ecleciástica previa, ésa –y la oración de siete salmos penitenciales por semana- fue la única sentencia. Sentencia que le fue levantada tres años más tarde.

No hubo en el juicio curas que se negaran a mirar por el telescopio, ya que no hubo telescopio alguno en esas audiencias porque nada tenía que ver con el motivo del juicio. Y vivió todos sus últimos años en su residencia de Villa Arcetri, en la Toscana, conocida –la residencia- entre el pueblo como “La Joya”. Siguió escribiendo –hasta que perdiera la vista- y compartiendo sus días con los numerosos discípulos que se alojaban con él.

Este artículo en absoluto quiere opacar ni los aportes de Galileo al conocimiento contemporáneo ni el oscurantismo –científico, social- que la institución ecleciástica provocaran. Sólo se pretende señalar cómo el Relato, no la Verdad, sobre un hecho histórico y (tendríamos que suponer) fácilmente contrastable modela una forma de “pensar”.

Claro que, como ya se enunciara en la Primera Ley de Fernández, “la gente llama pensar a tener determinados pre-juicios y buscar luego desesperadamente argumentos para justificarse”.

 

 

4 comentarios de “La manipulación de la Historia, primera parte

  1. josep bello pla dice:

    Hola Gustavo. Me temo que has iniciado una larga serie de «La Manipulación de la historia». Bueno, «me temo» lo he escrito poniéndome en tu lugar, mucho mas trabajo… Porque a mí me encantaría leer la 40ªParte, y siguientes. Porque la historia, no es que sea manipulable, es pura manipulación, toda propaganda política. Todos nos hemos llevado sorpresas leyendo libros que no son exactamente de historia.
    Y ahora es cuando mi infalible memoria me obliga a decir lo de: «-Leí una vez algo que…. Aunque ahora no recuerdo dónde (o de quién)». Era de un filósofo creo que francés, y allí descubrí que las famosas persecuciones de los romanos contra el cristianismo no fueron exactamente lo que nos decían los libros de historia. Resulta que los romanos lo que querían era exprimir a impuestos a sus conquistados, y lo primero que hacían era adueñarse de sus religiones y sumar sus dioses al panteón romano. Nunca persiguieron a nadie por su religión. El problema vino con los emperadores que se autoproclamaban dioses, y exigieron a todos sus súbditos que los adoraran. Entonces, bastantes seguidores del monoteísmo, judíos y «paleo-«cristianos, se negaron a dar culto al emperador de turno, y fueron castigados por eso. Los romanos tampoco creían que el emperador fuera un dios, pero ofrecer un poco de incienso a su efigie no era grave para ellos. Pero los cristianos, fanatizados por el convencimiento de que el fin del mundo estaba al caer, se dejaban ejecutar por miedo a que el Juicio Final los pillara en pecado de idolatría. Después de que Constantino les abriera las puertas del poder, fueron los cristianos quienes sí protagonizaron grandes persecuciones religiosas. Por este librito de filosofía fue por el que conocí la historia del asesinato de Hipatia de Alejandría, que luego se hizo famoso con Ágora, la película de Amenabar.
    Me estoy autocensurando, intento ser serio, como tu artículo… Pero para no reprimirme y llenarme de enfermedades psicosomáticas, voy a escribirte una segunda parte, con mis delirios ufológico-conspiranoicos. Fin de la 1ª parte : -)

  2. josep bello pla dice:

    2ª parte. Esta ya no es historia… ¿Qué «consiguen» con la propaganda de manipular la historia? Pues dividirmos en grupos de fanáticos enfrentados -divide y vencerás-. Nos han vencido.
    ¿Qué pensarías si en uno de tus viajes vieras a la gente sufriendo las injusticias y barbaridades de los políticos, eclesiásticos, especuladores…? Naturalmente pensarías en ayudarles. Pero si vieras que la gente, voluntariamente, entrega su libertad votando a estos corruptos sabiendo que lo son; que, voluntariamente, sacrifica su espiritualidad obedeciendo a eclesiásticos pederastas, sabiendo que lo son; que, voluntariamente, deja que su dinero lo manejen ladrones, sabiendo que lo son… ¿Seguirías pensando en ayudarles? Si es lo que quieren, lo están eligiendo con su «libre albedrío», en este caso su «estúpido albedrío»
    Llega mi obsesión por los OVNIs. Imagina que quien viera este panorama no fueras tú, sino visitantes de otras dimensiones, de otros mundos: OVNIs. ¿Qué crees que harían?
    La mayoría decente (espero) querrían ayudarnos, pero no podrían por nuestro expreso deseo de elegir seguir a corruptos, pederastas, ladrones… Nos mirarían muy tristes, esperando que despertáramos de una vez.
    ¿Y las «especies indecentes»? Verían nuestro mundo tan maravilloso: «-Aquí se puede matar, violar, robar… Sus estúpidos habitantes están dando permiso».
    Moraleja: Cada cual tiene el extraterrestre que se merece.
    Vale. Supongamos que alguno de los «decentes» trata de ayudarnos a pesar de todo. ¿Qué podría hacer sin saltarse las leyes que le impiden quebrantar nuestra elección? Pues, comunicarnos, por ejemplo por carta, cómo ven ellos este mundo, y decirnos lo que, en su opinión, tendríamos que hacer para salir del «pozo».
    ¿Y si esta carta ya existe, y desde el 23/06/1987? Y está accesible «gratis» en Internet:
    http://www.ummo-ciencias.org/Cartaspdf/NR23.pdf
    Podemos ponernos a discutir si es o no realmente extraterrestre, si sus soluciones son todavía válidas… Pero antes de discutir, ¿no sería mejor leerla? Porque, hasta ahora, ¿cuantos la hemos leído? o ¿alguno conocía su existencia? A mí siempre me ha interesado el caso UMMO, pero no recuerdo haberla leído; me enteré de su existencia por el youtuber J.L.Camacho, que habló de ella en parte, pero sin darnos la dirección donde encontrarla.
    Gracias Gustavo por tu estupendo artículo, y un abrazo

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