Montevideo esotérico

Montevideo, desde el estuario.

No es la primera vez que escribo sobre los acertijos esotéricos del hermano país que es Uruguay y su capital, la bella ciudad de Montevideo. Regreso al tema en esta ocasión, primero, obviamente, para reciclar el interés de los viejos lectores y atraer a los nuevos. Y en segundo lugar, porque hay novedades que compartir.

Supe escribir sobre los enigmas que rodean al monumento al patriota José Gervasio Artigas, que se encuentra en la plaza Independencia, sobre la avenida 18 de Julio. Tras el monumento ecuestre y entre éste y la remanente puerta de la primitiva Montevideo —donde comienza la Ciudad Vieja— y en el subsuelo, se encuentra el hipogeo donde, en una urna, descansan eternamente los restos del prócer. ¿Quieren otro guiño esotérico?.

Plaza Independencia.

La urna es octogonal. Una penumbrosa sala subterránea donde esta es custodiada día y noche por dos blandengues (cuerpo militar histórico del Uruguay). Arriba, en la plaza y en la mismísima vertical, una gran pirámide truncada. No pude encontrar ninguna justificación, ni simbólica ni histórica. Con su eje pasando por la urna con los restos mortales… Aún más: el propio monumento con Artigas a caballo encierra un enigma. Según relata el escritor Marciano Durán en “El Código Blanes” (hiperbólica referencia a “El Código Da Vinci” y cuyo “trailer” de presentación hiciera mi amigo, el documentalista Jorge Guaraglia y que pueden ver aquí) se narra que un el artista plástico Juan Manuel Blanes  habría pintado dicho monumento en un lienzo… cuarenta años antes de que la estatua fuese planificada y erigida. ¿Simple premonición clarividente o en ciertos círculos metafísicos uruguayos ya se diseñaban, con tanta antelación, hitos referenciales con crípticos mensajes para las generaciones venideras? Otro capítulo sin final del gran misterio latinoamericano. Recordemos que Blanes ya es conocido nuestro: estuvo implicado en la capilla “neotemplaria” del general Urquiza, descripta aquí. Pero permítanme presentarles otro interrogante. 

Frente a la misma plaza, se eleva, magnífico, el Palacio Salvo. Inaugurado el 12 de octubre de 1928, fue producto del empuje empresarial de la familia homónima y diseñado por el arquitecto italiano Mario Palanti. Noventa y cinco metros de alto recorribles y ciento siete en su punto más álgido, una belleza arquitectónica. Pero con particularidades que conviene destacar. El Palacio Salvo tiene un hermano gemelo, el Palacio Barolo, en Buenos Aires. Ambos, idénticos y, claro, diseñados por el mismo arquitecto. Siempre se ha puesto de relieve el aspecto esotérico del último, con sus pasillos, vitrales, decoraciones inspiradas en la “Divina Comedia” de Dante Alighieri. Y de hecho, existen visitas guiadas al mismo con explicaciones sobre el simbolismo hermético que su creador le dotó. Ambos están claramente divididos, como la obra del Dante, en tres partes: Infierno, Purgatorio y Cielo (el faro representa al Empíreo).  Además, la división estructural sigue en todo una correspondencia exacta y el Faro representa a los «Nueve Coros Angelicales».

Uno de los planes de Barolo y Palanti era trasladar los restos de Dante al edificio, que funcionaría como mausoleo del gran poeta. No se puede visitar el Salvo; sólo accesible a sus habitantes y propietarios. Pero es un hecho que las mismas alegorías herméticas se repiten en él. Pero tiene un “secreto mágico”.

Palacio Salvo.

Tanto Barolo como los Salvo compartieron una extraña idea propuesta por Palanti, quien, años después, respondería a la inquietud de la prensa: “ambos edificios serían como “Columnas de Hércules” en ambas márgenes del Río de la Plata, faros de luz a la humanidad”… Lo cierto es que tanto el Salvo como el Barolo tienen en sus torres gigantescos espejos y fuentes lumínicas que no solamente pueden verse mutuamente desde ambas orillas. Recordemos que Montevideo no se encuentra enfrentado a Buenos Aires, cruzando el Río de la Plata, sino bastante más al sur: la distancia entre ambas ciudades es de trescientos veinticuatro kilómetros (o, deberíamos más bien decir, ciento setenta y cinco millas náuticas). Estos hombres sostenían (no sé si es cierto) que desde la parte más alta de cada edificio en noches claras podría verse la luz del otro sobre el horizonte. Si ello es así, estamos no frente a una alegoría sino en presencia de una poderosa herramienta del Hermetismo.

En efecto, ambos edificios no serían sucedáneos de las “columnas de Hércules” sino representaciones materiales de Joachim y Bohaz, las dos columnas que dan acceso a todo templo masónico. Y ambas fuentes de luz, “apuntándose” mutuamente, se transforman en un solo camino de luz, y como todo esoterista o alquimista sabe, las fuentes de luz enfrentadas, los “caminos de luz entrelazados” vehiculizan los fluidos astrales mutuamente.

Palacio Barolo.

Creo que la explicación casi ingenua de “seudo columnas de Hércules” se da a la prensa como simple justificativo: y por supuesto, no creo en una “casualidad” a la hora de relacionar ambos conceptos (el de las columnas masónicas y el del “camino de luz”). En cuanto a los espejos parabólicos, el mismo arquitecto dice crípticamente: “Es para permitir el “diálogo” entre ambos edificios”.  Los Salvo, como Barolo, pertenecieron a esa generación de empresarios fuertemente comprometidos con ideologías herméticas, como Piria, como Pittamiglio, como el conde Estévez en Argentina, como tantos otros que dedicaban los mismos afanes a amasar sus fortunas como a adquirir conocimientos realmente enciclopédicos en términos de hermetismo. Estoy absolutamente convencido que el impresionante crecimiento económico de Argentina y en menor medida (menor por extensión territorial, no por significación intrínseca) Uruguay, la capacidad casi mágica, propio de una generación de reyes Midas de estos personajes que en muchos casos nacieron en situaciones de estrechez o pobreza y en pocas décadas amasaron fortunas inmensas, se explica también por el conocimiento y manejo de fuerzas sutiles y propiedades insustanciales del Universo. Creo firmemente con la común-unión de los palacios Barolo y Salvio es uno de los exponentes más preclaros de esta afirmación.

Pero hay un verdadero “libro alquímico” escrito en mampostería, en una de las zonas más bellas y exclusiva de la ciudad. Hablo del Castillo del empresario, político pero sobre todo, confeso alquimista y discípulo dilecto de Francisco Piria, Humberto Pittamiglio. Pero eso será motivo de otro artículo.

Amigos de Uruguay!

Les invitamos muy especialmente a compartir sus conocimientos y ganas de aprendr en el inminente:

Encuentro RedLuz 2013
Unidad en la Diversidad para el Renacer Espiritual de la Humanidad.

Encuentro de Pueblos Originarios, Espiritualidad y Redes de Luz

Organizan:
Revista digital y blog «Al Filo de la Realidad»
Centro de Armonización Integral
«Casa del Cóndor»
Agrupación Difusora de la Sabiduría Ancestral

Auspician:
Red Iberoamericana de Luz
RedLuz Argentina

http://www.egrupos.net/grupo/redluzargentina
http://www.redluzargentina.webs.com
http://www.redluz.org

http://redluzargentina.webs.com/encuentrosdeluz2013.htm

http://www.pueblosoriginariosyespiritualidad.wordpress.com

5 comentarios de “Montevideo esotérico

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *